Como aprovechar estos dos meses para rebajar la tributación en el Impuesto de Sociedades

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Termina octubre y, a la vista, el fin de ejercicio, con su cierre fiscal y contable.

Por desgracia, aún son muchas las sociedades que esperan a diciembre, a enero del año siguiente, e incluso a los días previos a la presentación del Impuesto de Sociedades, para tomar decisiones que les permitan reducir el importe a pagar. Ni que decir tiene que esas decisiones suelen contener un elevado riesgo fiscal.

Para esas sociedades, que no tienen políticas de planificación fiscal introducidas en la filosofía de su día a día, el consejo es que anticipen al máximo la toma de decisiones. El fin de año está aquí mismo y, aún hay algunas decisiones que pueden tomarse para reducir la factura fiscal sin asumir riesgos.

No me extenderé en la planificación. He publicado diversos artículos dedicados a eso, en la importancia capital que tiene la planificación fiscal en la reducción de impuestos sin asumir riesgos. Sólo recordar que Impuesto de Sociedades a presentar debe ser el reflejo de unas políticas fiscales y contables planificadas y ejecutadas continuamente por la empresa para optimizar la factura fiscal.

Pero, ¿qué estamos a tiempo de hacer? Básicamente reducir impuestos a través de las opciones que facilitan los distintos criterios contables existentes para un mismo hecho económico. Muchos de ellos ya están siendo aplicados por el lector, o simplemente parecen muy evidentes, pero conviene revisarlos y estar seguros que no hay vías de escape de tributación en su puesta en práctica. Otros, simplemente no se están teniendo en cuenta.

 

Impagados de clientes.

Hay empresarios que se hacen trampas al solitario y evitan contabilizar el impago de facturas a su vencimiento por los clientes. La norma fiscal establece que las dotaciones de clientes impagos son fiscalmente deducibles cuando han transcurrido 6 meses desde el vencimiento de la factura. Implantar una política de dotación de impagados permite disponer de unas cuentas reales y saneadas y con menor coste impositivo.

Las empresas de reducida dimensión, además, pueden deducirse un 1% del saldo de deudores en concepto de clientes de dudoso cobro.

Tampco olvidemos que existe un procedimiento para recuperar el IVA de esos impagado.

 

Contabilizar los gastos a su devengo.

Muchas empresas esperan a recibir las facturas de sus proveedores y acreedores para contabilizarla. Uno de los principios básicos previsto en el Plan General de Contabilidad, es el principio del devengo. Su aplicación, obligatoria y necesaria, permite registrar los gastos en el momento que se produzcan, independientemente de si se dispone o no de la factura y si se ha pagado o no.

La aplicación de este principio básico supone, por ejemplo, la contabilización, a fin de ejercicio, de una provisión por las pagas extraordinarias o las vacaciones devengadas por los empleados mensualmente. Algunas empresas contabilizan la nómina mensual sin tener en cuenta ese derecho generado, el cual puede (debe) ser contabilizado y ser fiscalmente deducido en el Impuesto de sociedades.

 

Los ingresos que no son tales

Anticipos: Hay empresas que fabrican o prestan servicios que tardan más de un año en estar terminados. Normalmente esas empresas reciben cobros a cuenta antes de la entrega del producto o finalización del servicio al cliente. A menudo, incluso antes de haber iniciado el trabajo.

Pues bien, esos cobros, en la mayoría de los casos pueden considerarse como anticipos en lugar de ingresos del ejercicio, simplemente porque el gasto necesario para obtener ese ingreso todavía no ha sido incurrido.

Rappels por ventas. Algunos clientes gozan de descuentos en el precio facturado por las cantidades de producto compradas. A menudos, esos descuentos, aunque dependen de las ventas del año, no son reconocidos en factura el ejercicio posterior. Pues bien, esos descuentos deben ser reconocidos contablemente con cada venta, reduciéndose los ingresos contables y fiscales del año.

 

Amortizaciones

Comprobar que los inmovilizados se están amortizando a los coeficientes máximos permitidos por el Impuesto de Sociedades, revisar las aceleraciones de amortización posibles para empresas de reducida dimensión y no olvidar que los elementos usados pueden amortizarse al doble son cuestiones que hay que tener presentes.

No olvidemos ademas que hay dos incentivos de decisión y aplicación inmediata que permiten, respectivamente, reducir y diferir la tributación: la reserva de capitalización y la reserva de nivelación.

 

 

Daniel Giménez Martínez
Daniel Giménez Martínez
Ayudo a las empresas a reducir sus impuestos mediante la planificación fiscal.